sábado, 3 de mayo de 2008

ANÉCDOTA INVITADA


EL GALLO ENOJADO

Escuché que no había que ser de Haina 17 para escribir sus Momentos Difíciles, y que tampoco había que ser dominicano... pues este es el mío.

Yogi Ortiz

Era una tarde como otra cualquiera en mi tierra natal Puerto Rico, yo contaba con apenas 9 años de edad, y como de costumbre salí atrás de la casa para jugar y hacer mis travesuras. De hecho ¿Les mencioné que detrás de mi casa mis padres contaban con una jaula en la cual se encontraban cuatro gallinas y un gallo?

Bueno, les cuento que una de mis travesuras consistía en ir a la jaula de estos bellos animalitos, desenvainar mi arma letal y disfrutar de orinar e estas bellas criaturas. Esta era mi rutina de todos los días.

Un día decido como de costumbre ir a molestar al gallo y las gallinas, me preparo, apunto y cuando comienzo... 'tzas... tzas'.... en un abrir y cerrar de ojos yo estaba en el piso dando vueltas como 'lechón de a peso’, el dolor que sentía era inmenso.

Sí mis queridos lectores, el gallo había puesto fin al abuso que yo le proporcionaba día a día por medio de dos buenos picotazos. Todavía no me explico cómo no pude darme cuenta, todo fue tan rápido.

Bueno pero eso no se queda ahí, pues tuve que hacer acto de presencia en el hospital, y cuando preguntaron a mis padres a qué se debía mi visita, con una risa burlona mi mamá le dice a la enfermera “el gallo lo picó”. La enfermera pregunta: “¿El gallo lo picó?” y mamá contesta “Sí”. La enfermera dice: “Pero esto no es una emergencia.” Mi mamá contesta... créanme ja ja ja.... es una emergencia.

Cuando me llaman, mis padres me llevan de la mano y cuando la enfermera me ve comienza a reírse ja ja ja ja... ya veo por qué, pues era obvio, yo solamente llevaba puesto una camiseta y de la mitad para abajo lo que llevaba puesto era una sábana... ¡Qué bochorno! todas las enfermeras hicieron fiesta diciendo ...”pobrecito”, y reían pero no en son de burla, sino de asombro pues parece que era la primera vez que atendían un caso como éste... pero ‘al mal tiempo buena cara’, ja ja ja.

Los cuatro días que siguieron fueron duros, pues, no pude ir a la escuela, y no podía ponerme calzoncillos. Aquello estaba intocable, ya que debido a las inyecciones que me habían puesto causó una reacción en mi que... ¡para qué les cuento!... mejor lo dejo a su imaginación, por eso hago eco a las palabras de mi compatriota salsero Tito Rojas, cuando dice: "El gallo anda suelto y ‘cuidao’... que te pica”. Gracias a todos,
Yogi Ortiz, (Atlanta, Georgia, EEUU. )

REACCIONES:

Un abrazo y saludo especial a Yogi y su esposa Virma, una historia bien funny que me hizo reír bastante, realmente la cercanía de Puerto Rico y República Dominicana, hace que nos parezcamos mucho, es un momento difícil que va a dar mucho de qué hablar entre los cada vez más numerosos visitantes de la página. Esperamos que esta no sea la última que nos cuenten. Enmanuel Ventura.

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¡Buenos días! El relato del Señor Yogi Ortiz está buenísimo, me he reído bastante, porque ‘el Señor. era un perfecto angelito travieso’, y sus padres disfrutaban de sus travesuras al llevarlo a la emergencia. Me imagino cuánto se rieron ese día... jajajajajaja.

Estela Montero.
Cortesía de (haina17)

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