viernes, 1 de abril de 2011

SENTIDO COMÚN

"No Robarás, No Matarás"…








Por: Darío Rodríguez




De niño, recordamos las instrucciones ofertadas por nuestros mayores, especialmente cuando nos hablaban de las cosas a que teníamos permiso y a las que no. En ese momento, nos inducían a las Sagradas Escrituras y nos hablaban de las leyes que Dios le entregó a Moisés.


Crecimos y entendimos varias cosas que no estaban permitidas ni en la familia ni en la sociedad. Probablemente, las dos más prohibidas eran: “No robarás y No matarás” dos de los llamados pecados capitales por su significado e impacto social.


Hoy día, es raro encontrar a alguien que no haya sido afectado por uno de estos pecados, pues diariamente, un familiar, amigo o vecino es afectado por uno de los dos o por la combinación de ambos.


¿En qué momento cambiamos nuestros valores? Cuando comenzamos a ser tan permisivos y decidimos retornar a la selva, pero sin códigos de supervivencia.¿Por cuáles razones una vida humana ha llegado a perder el valor que tenía, siendo lo más preciado que debemos preservar?


Haciendo una reflexión al respecto, hemos visto un asalto que nos escandaliza y luego se vuelve normal por su frecuencia. Si seguimos cruzados de brazos, en breve morirán otros hermanos, compañeros y vecinos a nuestros pies, porque hoy nos quedamos tranquilos porque no es nuestro caso o porque no nos afecta directamente.


¡Hagamos un alto! No busquemos culpables sino las raíces del problema. Cada quien como individuo y como institución tiene algo de culpa. La verdad es que solo juntos lo lograremos.


Iniciemos como padres asumiendo la responsabilidad que nos ocupa, formando a nuestros hijos. Es muy doloroso ver cómo los padres ven a sus hijos prostituirse o convertirse en delincuentes y perderlos a destiempo.


Participemos en los grupos que nos ayudan a la formación personal: iglesias, clubes, grupos comunitarios, asociaciones de padres, juntas de vecinos, etcétera.



Enarbolemos los valores que nos reafirman humanamente como grupo. Elevemos a su más alta expresión la justicia, pues permitirá que todos seamos tratados bajo el mismo código.


Hagamos culto a la honradez, denunciemos al malvado que nos arrebata al hermano; pero sobretodo, no seamos indiferentes a esta ola de violencia que nos aleja de la confianza que nos permitía andar por las calles, disfrutar de un paseo o de sentirnos orgullosos de pertenecer a un espacio.


No debemos permitir que unos pocos, lleven el caos, el temor y la incertidumbre al seno de nuestras familias, solo porque les interesa un artículo personal que por mucho que valga, nunca igualará el valor de una vida.


Hagamos culto, como antes al 7mo. y 5to. Mandamientos de la ley de Dios, cumpliendo cabalmente este mandato: No Robarás, no Matarás. ¿Lo recuerdas?.. DARÍO RODRÍGUEZ. (Artículo cortesía del laborioso periódico de Barahona "El Azucarero del Sur"

*El autor es Psicólogo y Escritor.

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