miércoles, 28 de julio de 2010

ANÉCDOTAS DEL SUR PROFUNDO


La lluvia milagrosa
El año de 1963 fue catastrófico para la agricultura sureña. Desde mediados del año anterior una fuerte sequia, la más grave que se recuerda, había azotado la región con tal fuerza que había quebrado las finanzas de los agricultores pobres, parceleros, avicultores y ganaderos llevando la ruina y la desesperación a ese importante segmento productivo.


Nadie sabía por qué no llovía en el sur, región tradicionalmente agreste que necesita más que ninguna otra el generoso regalo acuoso de las nubes.
San Juan de la Maguana, considerada como " El granero del sur " no solo por la feracidad de sus campos de cultivo, la abundancia de sus cosechas y la innegable calidad de su ganado de carne y leche, se encontró de pronto sumida en una situación tan lamentable a la que ningún experto le encontraba solución, era sencillamente un capricho de la naturaleza que solo se podía remediar invocando a cuanta deidad fuese necesaria.
En los campos Sanjuaneros se podían observar las vacas famélicas, los arboles desprovistos de su verde follaje, osamentas diseminadas de reses que morían por falta de alimento y agua.
Durante más de un año los Sanjuaneros no vimos nada caer de los cielos y eso provoco una situación de tal magnitud que hasta se llego a pensar en una maldición divina.
Llegado mayo del 1963, mes tradicional de lluvias y escapadas a los ríos todos vimos expectantes e incrédulos como el llamado mes de la virgen paso sin pena, ni gloria ni lluvias... atrás quedaban los sueños de la gente que pensaba que tomando un poco de la primera agua de mayo se libraba del " embuche " por todo el año.
Atrás quedaban igualmente los deseos de las niñas de recortarse el cabello en los primeros días de mayo para guardarlo l debajo de una piedra del rio con la esperanza de que este le creciera más hermoso, lacio y lozano.
Es preciso recordar que el país vivía para esa época una constante agitación política, la gente estaba intranquila y le reclamaba al gobierno una acción inmediata, pero ¿qué se podía hacer? ¿ordenarle a Dios que mandara lluvias?
La respuesta del gobierno de entonces fue la implementación de préstamos blandos para que los agricultores compraran pacas de paja y alimentos en Puerto Rico y de esa manera alimentar a las vacas, a propósito, a alguien se le ocurrió alimentar el ganado con las raíces ( bohucos le llamaron entonces ) de la batata. Aunque la situación de escasés de alimentos fue paliada por el momento, las vacas alimentadas por raíces de batata producían una leche medio verdosa y con sabor dulce, muy buena por cierto porque entre otras cosas quien la consumía se economizaba un poco de azúcar si prefería tomarla con café.
Daba pena ver los ríos anémicos y con miles de piedras descubiertas como tumores... el otrora temido río Yaque, respetado por sus aguas embravecidas, los ríos San Juan y Donao, el charco El Tocón y otros, parecías simples espejitos de agua.
Ante este lamentable estado de cosas a alguien se le ocurrió hablar con los curas católicos para que en medio de lo que quedaba del rio San Juan se celebrara una misa y se le pidiera a Dios que mandara la lluvia.
Los curas accedieron de muy buena gana y cuando todo estaba dispuesto el pueblo de San Juan abarroto todo el ancho del rio, antes de la misa hubo una degustación de casabe con jengibre y galletas, se necesitaban muchas fuerzas para que el grito de la gente llegara hasta lo alto.
Un borracho en medio de la comilona sacó un pote de 42-G ( un romo con el que se podía prender una lámpara de gas ) y dijo : "Papa Dios si tú no puedes mandar agua llena el rio de romo"... una sonora galleta salida de la mano de un alcalde pedáneo tranquilizó al irreverente borracho y lo que fue peor, con el golpe la botella se le cayó de las manos y se rompió, razón más que suficiente para que se declara ahí mismo ateo en cuerpo y alma .
Poco antes de iniciar la misa una beata pidió la palabra y dijo : "Hermanos, como todos ustedes saben El Señor tuvo una madre que es la Virgen María, y como sabrán Él no le niega nada a su madre, entonces vamos a pedirle a ella que hable con Él y que mande agua para San Juan, estoy segura que Él no se lo va a negar..."
Un cerrado aplauso espantó un nutrido número de tábanos de agua que ya habían comenzado la fiesta en las anatomías de los presentes, por cierto que mientras más duraba el aplauso más tábanos pagaban con sus vidas la osadía de ir a desayunar bien temprano en la mañana...
La misa comenzó, eran aproximadamente las 6 y 30 de la mañana, todos estábamos pidiendo lluvia hasta que llegó otro borracho y voceó: "San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol"...esta vez no fue el alcalde quien le administró un pescozón sino un monaguillo que airado le dijo : "maldito borracho... todavía no está lloviendo y ya usted quiere que salga el sol"... Superado el mal momento continuó la eucaristía, la gente lloraba de emoción, el sacerdote muy circunspecto y serio imploraba por la lluvia y de pronto una señora voceó : "tá lloviendo, una gota me calló en la cara"...
Efectivamente, créase o no, se obscureció el cielo, gruesas nubes arroparon el ambiente y 10 minutos después hubo que salir huyendo del río porque el aguacero fue en grande.
La misa continuó en la orilla, hubo cánticos de alabanza, agradecimientos a la vírgen, mucha gente lloraba, se abrazaron todos hasta que alguien se dio cuenta de que el borracho que pedía que saliera el sol se había tirado al rio y se estaba ahogando.
"Déjenlo que se ahogue ese fatal"... dijo Panchito el zapatero, "no lo saquen por sinvergüenza y bandido"... total, el borracho salió solito y con el jumo renovado. Nadie podía creer lo que había pasado, "milagro, milagro" decía la gente del pueblo...
La prensa nacional se hizo eco del fenómeno hasta que a alguien se le ocurrió que nombraran a la virgen como directora del servicio meteorológico nacional. San Juan agradecido le ofreció una misa fórmal a a la madre de Dios en la Catedral y a partir de ahí a nadie se le ocurrió pedirle nada a San Isidro Labrador....
Hasta que poco tiempo después tres meses contínuos de lluvia habían anegado los campos provocando derrumbes y deslaves. Se dice que el borracho amigo de San Isidro voceó en el parque Sánchez: " Eso es para que no embromen...."
LUIS RAMON DE LOS SANTOS. hondovallesur@hotmail.com
*El autor es locutor profesional y escritor.
*Foto del monumento a la batalla de Santomé... en San Juan de la Maguana. (Hova Imagen)

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